lunes, 4 de abril de 2016

Enseñanza de la lectura y escritura inicial, una obligación y compromiso de educación básica.

Lo que hemos olvidado o ignorado  en la enseñanza de la lectura y escritura
Mtra. Irma Clara García Galindo*

Resumen
El objetivo de este artículo es describir algunos procesos cognitivos básicos para el aprendizaje de la lectura y escritura inicial, a partir de los resultados de algunas investigaciones recientes. La relación que hay entre sí y con el lenguaje oral, además la importancia de su adquisición   y las consecuencias de su no adquisición.
  Así como la importancia que tiene el que  sean estimuladas las habilidades cognitivas  antes y durante el proceso de enseñanza.
Palabras clave: Enseñanza, lectura y escritura inicial, lenguaje, habilidades para el aprendizaje.


La importancia y las consecuencias de no aprender a leer y escribir en edades escolares

La importancia que tiene el aprender a leer y escribir, radica en que ambos aprendizajes constituyen una destreza instrumental para otros aprendizajes o cualquier materia escolar,
y según lo que comenta  Jiménez y Muñetón, (2002), “el estudiante que tenga problemas en esos procesos acusará un efecto «bola de nieve», al quedar retrasado en la mayoría de las materias, incluso aunque el resto de sus capacidades cognitivas sean normales” (Jiménez y Muñetón, 2002, p. 9).
Una consecuencia clara es no comprender cómo funcionan las matemáticas, lo primero que se necesita es aprender a leer, porque al comprender el   texto es posible apreciar y analizar un problema matemático, comentó  Samuel Gitler Hammer,  quien es miembro de El Colegio Nacional y la Academia Mexicana de Ciencias, (Hernández, 2013).
Por mucho tiempo se consideró que el leer y escribir eran  un mismo aprendizaje, hoy se sabe que son aprendizajes diferenciados pero que guardan una estrecha relación entre sí,  pues la lectura y escritura de palabras es similar debido a que estas habilidades dependen de la misma fuente de conocimiento en la memoria,  y que ambas están a su vez relacionados con el lenguaje, “Para aprender a leer y escribir, se necesita el conocimiento alfabético” (Jiménez y Muñetón, 2002 p.85); es decir, el conocimiento de la correspondencia grafema-fonema, lo que se define como el conocimiento instrumental del que hace uso el usuario cuando pone en juego estas habilidades.

Introducción

En la cotidianidad del trabajo  en los  servicios en educación especial, se ha observado que una dificultad recurrente es el aprendizaje y consolidación  de la lectura y escritura por parte de algunos  alumnos con o sin discapacidad;  por lo que presentan serio rezago en muchos otros  aprendizaje,  es decir, estos alumnos presentan  necesidades educativas especiales  y son  precisamente los alumnos con esta dificultad  los que principalmente son atendidos  por educación especial, específicamente en el proyecto de  las Unidades de Servicio de Apoyo a la Educación Regular,  U.S.A.E.R.
Nos hemos encontrado con alumnos que poseen un bajo nivel de dominio de estos aprendizajes, ya estando en grados superiores de educación primaria, es decir, 4º, 5º y 6º. Refiriéndonos a niveles bajos siendo más preciso encontrándose en los niveles  1,2 y 3 de acuerdo a  Jiménez y Muñetón, (2002);  en dónde el  nivel 1  se refiere a los alumnos pre lectores que  trabajan con información no alfabética, es decir, aquellos que no conocen el sistema alfabético; el nivel 2 alfabético parcial, y que se refiere a los alumnos cuando   trabajan con un conocimiento rudimentario de algunas relaciones de letra-sonido. Y el nivel 3 alfabético completo, que  se refiere a los alumnos cuando  tienen un conocimiento  más completo de la relación letra-fonema y de cómo se forman las palabras, entendiéndose que con ciertas dificultades   como omisiones y sustituciones de grafías de manera recurrente, (Jiménez y Muñetón, 2002).
Aquí convendría preguntarse por qué no han aprendido o consolidado su aprendizaje, cuáles son las posibles causas y qué tendríamos que hacer desde la enseñanza. En adelante se procurará responder a éstas interrogantes, si no del todo, al menos ofrecer algunos indicios que nos pudieran aportar para mejorar el aprendizaje de los alumnos en esta situación.
Lectura y escritura o lenguaje escrito, su relación con el lenguaje oral

Leer y escribir es lenguaje escrito de acuerdo a  Roca, (1998) y es una variedad del lenguaje que dispone de medios propios; tiene características propias y se utiliza en situaciones distintas según las diferentes funciones de la comunicación escrita. Aunque el lenguaje y la escritura están relacionados, el lenguaje escrito es más que la manifestación gráfica del lenguaje pues implica aspectos de comprensión, por lo que el aprendizaje del lenguaje escrito, y de acuerdo a los planteamientos de la psicolingüística 
debiera verse en una dimensión más amplia que la de únicamente enseñar a leer y escribir, Roca, Simó, Solsona, González y Rabassa,  (1998).
Bravo (2014) comenta que aprendizaje del lenguaje escrito depende de un conjunto de procesos    internos   del   niño   en    su   cerebro   desarrollados   por    las   estrategias
psicopedagógicas que se ponen en marcha  y por su ambiente cultural. Esos  procesos  internos   a  los  que  Bravo (2014)  hace referencia son las habilidades cognitivas que el alumno debiera poseer para apropiarse del lenguaje escrito.
Por otro lado, la neuropsicología cognitiva se ha ocupado de investigar y explicar por qué para algunos   alumnos  es tan difícil aprender a leer y escribir, y qué relación existe entre el lenguaje oral y el escrito  que pueda dificultar  dichas  adquisiciones. Las  respuestas a
esas cuestiones comienzan a buscarse en los procesos lingüísticos, (Bravo, 2014)   Estas dificultades se basan en que hablamos articulando sílabas formando palabras y estas conforman oraciones, pero escribimos   grafemas que  representan  fonemas. Si se concibe a la escritura como un código de transcripción del habla que convierte las unidades sonoras en unidades gráficas, se pone en primer lugar la discriminación perceptiva en las modalidades que se involucran, la visual y la auditiva,( Ferreiro,  1997).
Por lo tanto, de acuerdo a la opinión de Bravo (2014), el lenguaje es  la piedra angular del aprendizaje en la educación.El desarrollo del lenguaje oral es la expresión del pensamiento de los niños y el lenguaje escrito es la expresión de su pensamiento en el contexto de una cultura”,  (Bravo, 2014, p. 1), de ahí la importancia  del lenguaje  y de conocer  su relación con la lectura y escritura.
Según Aguirre (2000),  “Aprender a leer y escribir requiere el uso del lenguaje de manera más  consciente, formal,  deliberada y  descontextualizada” (Aguirre, 2000 p.1). La lectura y escritura es   lenguaje escrito como se mencionó anteriormente,  y  es considerado como   un objeto  socio-cultural,  una  tecnología  colectiva  de  la humanidad  que  nos ha venido sirviendo desde hace siglos para resolver algunos problemas de las sociedades,  (Celdrán y Zamorano, 2005). En este sentido, ocupará un lugar importante en los currículos escolares. Si fuera de la escuela este conocimiento no tuviera utilidad, entonces tampoco constituiría un contenido escolar fundamental y motivo de preocupación para quienes estamos a cargo de la enseñanza.
En lo referente a su naturaleza y función, al contrario de lo que se cree habitualmente, el
lenguaje escrito no solo es un código de transcripción del habla, sino que también es  un sistema de representación gráfica del lenguaje hablado (Ferreiro,1997). Este sistema tiene por función representar enunciados lingüísticos, y por tanto, guarda relaciones con el lenguaje oral, aunque tiene propiedades específicas que van más allá de la simple correspondencia con los sonidos.

Según Bravo (2000), la adquisición de los aprendizajes de la lectura y escritura se debe fundamentar en un desarrollo óptimo del lenguaje oral, tanto a nivel comprensivo como expresivo  y  en  potenciar el trabajo de  habilidades  lingüísticas  y  metalingüísticas,  las cuáles son uno de los pilares fundacionales en el acceso a la lectura y a la escritura, (Bravo,  2000).
 Y de acuerdo a Ferreiro (1997), aprender a leer y a escribir requiere que el niño comprenda la naturaleza sonora de las palabras, es decir, que éstas están formadas por sonidos individuales, que debe distinguir como unidades separadas y que se suceden en un orden temporal ya que en un primer momento, los alumnos no se percatan de que cada una de las palabras están también escritas en un orden similar al orden de las palabras emitidas, (Ferreiro, 1997).

Pero, qué son la lectura y  la escritura

La lectura  no sólo es descifrar un código para pasar a la comprensión, no es únicamente la oralización de  lo escrito.  (Roca, et. al. 1998),   se conceptualiza  como un proceso en donde se coordinan diversas habilidades con el fin de obtener información que se busca o se espera encontrar.    Implica dos funciones simultáneas complementarias e igualmente importantes; se va   captando el mensaje  y  reconociendo el significado del texto, con el propósito de interpretarlo e incluso juzgarlo y valorarlo; ambas funciones deben interactuar. 
La lectura abarca  un complejo conjunto de procesos mentales que incluyen información de dos clases: lingüística, sobre el significado, la sintaxis, el vocabulario, la forma del texto, las letras, etc.; y extralingüística, sobre la situación comunicativa, el objeto al que el texto se refiere, al modo de tratar la información, etc.,  (Sequeira, 2009).  Para  Sequeira (2009), comprender un texto, el  lector  debe  activar  los  conocimientos lingüísticos y extralingüísticos que tiene almacenados en la memoria e integrarlos con los que el texto expresa de manera explícita e implícita.
Bravo (2000), concluye  que el aprender a leer implica aprender a pensar de otra manera y este aprendizaje conlleva un desarrollo de la inteligencia verbal, aplicable al aprendizaje de otros conocimientos, (Bravo, 2000, p.51).  De acuerdo a González (2003), en el acto de la lectura, el lector encuentra dos tipos de informaciones, la visual, que es aportada por el texto, y la no visual que está constituida por la competencia lingüística, la experiencia previa  y el  conocimiento que  posee  la persona, de este modo, la lectura se convierte en un proceso activo en donde el sujeto puede construir el significado del texto, (González, 2003).
La comprensión está  íntimamente ligada al desarrollo de habilidades de lenguaje  que son necesarias para la comprensión de significado. Esto quiere  decir  que la lectura inicial, requiere del desarrollo de factores verbales previos para tener éxito en el proceso lector. Por lo tanto, la estimulación en comprensión lectora supone un trabajo paralelo de desarrollo de habilidades verbales o psicolingüísticas, si éstas no han sido desarrolladas, (Bravo, 2000).
La lectura abarca pues un complejo conjunto de procesos mentales que incluyen información de dos clases: lingüística, sobre el significado, la sintaxis, el vocabulario, la forma del texto, las letras, etc.; y extralingüística, sobre la situación comunicativa, el objeto al que el texto se refiere, al modo de tratar la información, etc.,  (Sequeira, 2009).  Para  Sequeira (2009), comprender un texto, el  lector  debe  activar  los  conocimientos
lingüísticos y extralingüísticos que tiene almacenados en la memoria e integrarlos con los que el texto expresa de manera explícita e implícita.
  Respecto a la escritura,  y  de acuerdo a ciertos estudios recientes se sabe, tal como en la lectura,  que el alumno debe poseer ciertas habilidades y aptitudes previas para aprender a  escribir,    como: lateralización espacial, discriminación visual y auditiva,  coordinación visomotríz, buena articulación, etc. (Ferreiro y Teberosky, 1979). Sin embargo  también se sabe que los aspectos figurativos no son los únicos requeridos para aprender a   leer  y  escribir,   también   están   involucrados   ciertos  procesos  cognitivos,  como: percepción,  atención, memoria visual y conciencia fonológica,  (Bravo, 2000). Los cuales de acuerdo a las investigaciones recientes, son   considerados  de suma importancia  para la adquisición en relación a la parte conceptual de esos aprendizajes; es decir, más allá que únicamente los requerimientos que involucran el área   motriz.
Procesos cognitivos involucrados en el aprendizaje del lenguaje escrito
Lo cognitivo es considerado  importante debido a que posibilita el aspecto constructivo durante el proceso de aprendizaje del lenguaje escrito, y precisamente han sido aquellas habilidades que han sido descuidadas durante la enseñanza, (Ferreiro, 1997),    pues si el alumno presenta dificultades en el área motriz que dificulte su escritura  de  manera  convencional,  bien  pueden  ser  diseñados y utilizados tableros de comunicación, o hacer uso de algún  material cuya implementación permita que el alumno escriba y así conocer sus construcciones conceptuales.
Lo actualmente encontrado al respecto, es que la información de la que se dispone en relación a los procesos cognitivos involucrados, proviene de tres distintos tipos de investigaciones. Aquellos que se realizaron haciendo   algunos seguimientos en jardín de niños y educación primaria, los cuales muestran cuáles  son las habilidades que promueven  el  aprendizaje  futuro de la lengua escrita. Las investigaciones que  diferencian   las  habilidades previas de los alumnos que aprenden a leer y escribir sin dificultad, y los que fracasan o se quedan en  situación de rezago y por último, aquellas investigaciones que estudian las interacciones entre las diferentes etapas en el conocimiento de la lectura y escritura,   (Bravo, 2000).
Entre   las habilidades cognitivas que se ponen en juego antes y durante el aprendizaje de la lectura y escritura, se ha encontrado que la percepción es uno de ellos, la cual  implica “captar e integrar la información recibida a través de los sentidos y procesarla para obtener un “algo” con significado para nosotros” (Contreras y del Bosque, 2004, p. 93).  La percepción es la base de los procesos cognitivos, al proceso de captar, integrar y reaccionar ante los estímulos se le denomina percepción.
 Bravo (2000), menciona a la percepción como proceso cognitivo necesario  para el aprendizaje  del  lenguaje  escrito, pero  el  tema  de  la percepción  es realmente muy amplio y complejo, por lo que consideramos conveniente hablar de la percepción visual específicamente, debido a que está  directamente relacionada con el tema con nos ocupa.   Bravo y Pino  (2005) comentan  que la  percepción visual es un proceso cognitivo que precede   el  aprendizaje   de   la  lectura  y   que   mediante  ella  es  posible  efectuar  el procesamiento y memoria visual de las palabras escritas y de los demás signos ortográficos.
El reconocimiento visual ortográfico implica la habilidad del sujeto para almacenar en la memoria visual la configuración de letras, sílabas y palabras, los niños seleccionan las partes sobresalientes de una palabra impresa, la identifican y la asocian a su pronunciación,  (Bravo y  Pino, 2005).

 El contexto,  las expectativas, el conocimiento y la memoria dirigen el proceso de reconocimiento de las palabras, (Martlin y Foley, 1996), tanto visual como de manera  auditiva.
La percepción auditiva de las palabras es el otro tipo de percepción también relacionada con el aprendizaje de la lectura y escritura y  se caracteriza por la rapidez en el reconocimiento y por su prontitud de aparición en el tiempo. De acuerdo a varios estudios, se ha demostrado    que     las    palabras     pueden     reconocerse   a    los  200    milisegundos aproximadamente después de su comienzo, lo que significa que las palabras se reconocen bastante antes de haber terminado de oírlas, cuando sólo se ha escuchado más o menos la mitad de la señal acústico-fonética, (Vieiro, Peralbo y García, 1997).  
Algunas investigaciones actuales señalan que también es necesario que el alumno posea la capacidad de discriminación auditiva,  habilidades en donde  entran en juego procesos
de abstracción de semejanzas, discriminación de diferencias y categorización de sonidos comunes además de su diferenciación,  (Nieto, 1998).
Para comprender lo referente a la  discriminación se requiere establecer un nexo entre atención y  percepción haciéndose necesario establecer semejanzas y diferencias, mismo nexo  se obtiene a través de la observación, (Contreras y del Bosque, 2004). Entendiendo la discriminación como la menor cantidad que debe ser cambiada de un estímulo para que éste apenas  se  perciba  como  diferente, (Matlin y Foley, 1996).
Ya  fue mencionada  la relación que existe entre el  lenguaje hablado y el lenguaje escrito; por lo que es importante saber  cómo es que percibimos el lenguaje hablado,  lo que  hacemos como el conjunto de una serie de sonidos. El habla consiste en continuos cambios de sonido con varios periodos de silencio, lo cual se correspondería en la lectura con fijaciones y movimientos sacádicos, (Vieiro, et. al 1997). Por lo anterior es indispensable hacer participar a los alumnos en actividades que promuevan la habilidad de percepción de las palabras, con la percepción auditiva y visual.
Otra de las habilidades cognitivas de las que es necesario hablar es la atención; la cual  “es una  capacidad  básica  del  pensamiento  que  nos  permite  aprender  y  comprender   los Contenidos”, (Contreras y del Bosque, 2004 p. 88). Aunque se completa el concepto mencionando que la atención es “la concentración de la actividad mental” (Matlin y Foley. 1996, p. 148). De acuerdo a la experiencia empírica, sin atención no hay aprendizaje.
 También es indispensable comentar  lo referente a la memoria debido a que es necesaria para adquirir todo tipo de aprendizaje y almacenar información, pero en este caso nos referimos específicamente a la memoria asociativa; que es la facultad de recordar después de que dos estímulos se han presentado juntos  varias veces, por lo que establecemos relaciones y la información nueva se engancha con la información existente (Bodrova y Leong, 2004).
Por otro lado, la conciencia fonológica también es considerada  según Bravo, (2000), como una habilidad metalingüística definida como: “La reflexión dirigida a comprender que un sonido o fonema está representado por un grafema o signo gráfico que a su vez, si se lo combina con otro, forman unidades sonoras y escritas que permiten construir una palabra que posee un determinado significado”. (Bravo, 2000 p. 12).
 La conciencia fonológica es pues,  la capacidad o habilidad que  posibilita a los niños reconocer, identificar, deslindar, manipular deliberadamente  los sonidos (fonemas) que componen a las palabras. Y opera con el reconocimiento y el análisis de las unidades significativas del lenguaje, lo que facilita la transferencia de la información gráfica a una información verbal. Este proceso consiste en aprender a diferenciar los fonemas, en cuanto son expresiones acústicas mínimas e indispensables para que las palabras adquieran significado. En el aprendizaje de la lectura, el desarrollo de la conciencia fonológica es como un puente entre las instrucciones del facilitador y el sistema cognitivo del niño, necesaria para poder comprender y realizar la correspondencia grafema-fonema, (Bravo, 2000).
El desarrollo de la conciencia fonológica en los niños  no sólo favorece la comprensión de las relaciones entre fonemas y grafemas, sino que les posibilita descubrir con mayor facilidad cómo los sonidos actúan dentro de las palabras. Es importante considerar el desarrollo de esta capacidad cognitiva como un paso previo imprescindible antes y durante  la enseñanza formal del lenguaje escrito.  Es decir, se hace necesario  desarrollar la  conciencia fonológica, “la conciencia fonológica se inicia con el desarrollo del lenguaje oral mediante  juegos linguisticos”,  (Bravo,  2000 p. 10), a manera de recomendación de Bravo (2000).

Y finalmente, es indispensable que además de un ambiente de respeto hacia los alumnos con los que se esté trabajando, también es necesario que se mantenga el interés, haciendo uso de  actividades que le resulten atractivas y motivantes, ya que la motivación es uno de los elementos más importantes para que se logre el aprendizaje. El interés   se refiere a un estado interno que nos activa y nos posibilita mantener una conducta relacionada con lo que nos proponemos y nos interesa, (Contreras y  Del Bosque,  2004). Por ello es indispensable proponer  actividades a manera de juego, tomando en consideración el interés de acuerdo a la edad de los alumnos que enriquezcan  el aprendizaje a la par de su autoconfianza.
Conclusión
Una vez recordadas y/o conocidas los procesos cognitivos que se ponen en juego para el aprendizaje de la lectura y escritura, además de su relación con el lenguaje, es indispensable que en la escuela se haga una estimulación de esos procesos y pudieran a llevar al alumno a un mayor éxito en su aprendizaje, además de favorecer de manera indirecta la posibilidad de mejorar su aprendizaje en el resto de las asignaturas. Lo cual pudiera lograrse abundando en actividades que favorezcan la comprensión del lenguaje oral para de ahí llevarlos a la comprensión del lenguaje escrito.




Referencias
Ø  Bodrova, E. y Leong, D. (2004) Herramientas de la mente, México, Pearson Prentice Hall, Biblioteca para la actualización del maestro.
Ø  Contreras, O. y Del Bosque, A. (2004) Aprender con estrategia, México, D.F.,  Pax México.
Ø   Ferreiro, E. (1997) Alfabetización teoría y práctica. México, Siglo XXI.
Ø   Ferreiro, E. Teberosky A. (1979). Los sistemas de escritura en Psicología  genética y aprendizajes escolares. México, Siglo XXI.  
Ø   Jiménez J.  y Muñetón,M. (2002), Dificultades de aprendizaje de la escritura: Aplicaciones de la psicolinguistica y de las nuevas tecnologías. España, Trotta.
Ø  Martlin, M. y Foley, H. (1996), Sensación y percepción, México, Pearson Educación, México.
Ø  Nieto, M. Retardo del lenguaje, guía para el maestro, México, Graphos y entornos.
Ø  Vieiro, P., Peralbo, M., García, J. (1997) Procesos de adquisición y producción de la lectoescritura. Madrid, Volumen CXXIV de la Colección Aprendizaje. Visor.
Ø  Roca, N. Simó, R.  (1998)  Escritura y necesidades educativas especiales, teoría y práctica de un enfoque constructivista. Madrid, España, Colección Educación y Cultura.

Fuentes de información electrónicas

Ø  (Aguirre 2000 p.1) [Dificultades de aprendizaje de la lectura y escritura]
EDUCERE, artículos, año 4, nº 11, octubre - noviembre - diciembre, 2000
Ø  Bravo, L. (2000), [Los procesos cognitivos en el aprendizaje de la lectura inicial]
L. Revista pensamiento educativo, volumen 27. Pontifica Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile.

Ø  Bravo, L. (2014), [La educación inicial y el aprendizaje del lenguaje escrito. Enfoque de la psicología cognitiva y las Neurociencias de la educación].  P. 2-17. Conferencia Universidad Central.  Pontifica Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile. 
Ø  Bravo, L. y Pino, Mónica (2005), [La memoria visual como predictor del aprendizaje de la lectura], Psyhe, 2005, Vol. 14, No. 1 p 47-53, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile.
http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22282005000100004

Ø   Celdrán C. Zamorano B.  (2005) [Dificultades en la adquisición de la lecto-escritura y otros aprendizajes] Logopedas en los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica .http://diversidad.murciaeduca.es/orientamur/gestion/documentos/unidad24.pdf
Ø    Sequeira, Jorge, 2009 [Aportes para la enseñanza de la lectura], Salesianos          impresores UNESCO,  Santiago de Chile.
Ø  Hernández, L. (2013)  [Niños no aprenden matemáticas porque no saben leer] México, Excelsior.
Ø    Sequira, Jorge, 2009 [Aportes para la enseñanza de la lectura], Salesianos          impresores UNESCO,  Santiago de Chile.




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