Lo que hemos
olvidado o ignorado en la enseñanza de
la lectura y escritura
Mtra.
Irma Clara García Galindo*
Resumen
El objetivo de este artículo es describir algunos procesos cognitivos
básicos para el aprendizaje de la lectura y escritura inicial, a partir de los
resultados de algunas investigaciones recientes. La relación que hay entre sí y
con el lenguaje oral, además la importancia de su adquisición y las
consecuencias de su no adquisición.
Así como la importancia que tiene el que sean estimuladas las habilidades
cognitivas antes y durante el proceso de
enseñanza.
Palabras clave: Enseñanza, lectura y escritura inicial, lenguaje, habilidades para el aprendizaje.
La
importancia y las consecuencias de no aprender a leer y escribir en edades
escolares
La importancia
que tiene el aprender a leer y escribir, radica en que ambos aprendizajes
constituyen una destreza instrumental para otros aprendizajes o cualquier
materia escolar,
y según lo que
comenta Jiménez y Muñetón, (2002), “el
estudiante que tenga problemas en esos procesos acusará un efecto «bola de
nieve», al quedar retrasado en la mayoría de las materias, incluso aunque el
resto de sus capacidades cognitivas sean normales” (Jiménez y Muñetón, 2002, p.
9).
Una consecuencia clara es no comprender cómo funcionan
las matemáticas, lo primero que
se necesita es aprender a leer,
porque al comprender el texto es posible apreciar y analizar un problema matemático, comentó Samuel Gitler Hammer, quien es miembro de El Colegio Nacional y la
Academia Mexicana de Ciencias, (Hernández, 2013).
Por
mucho tiempo se consideró que el leer y escribir eran un mismo aprendizaje, hoy se sabe que son
aprendizajes diferenciados pero que guardan una estrecha relación entre
sí, pues la lectura y escritura de palabras
es similar debido a que estas habilidades dependen de la misma fuente de
conocimiento en la memoria, y que ambas
están a su vez relacionados con el lenguaje, “Para aprender a leer y escribir,
se necesita el conocimiento alfabético” (Jiménez y Muñetón, 2002 p.85); es
decir, el conocimiento de la correspondencia grafema-fonema, lo que se define
como el conocimiento instrumental del que hace uso el usuario cuando pone en
juego estas habilidades.
Introducción
En la cotidianidad del trabajo en los servicios en educación especial, se ha
observado que una dificultad recurrente es el aprendizaje y consolidación de la lectura y escritura por parte de
algunos alumnos con o sin
discapacidad; por lo que presentan serio
rezago en muchos otros aprendizaje, es decir, estos alumnos presentan necesidades educativas especiales y son
precisamente los alumnos con esta dificultad los que principalmente son atendidos por educación especial, específicamente en el
proyecto de las Unidades de Servicio de
Apoyo a la Educación Regular, U.S.A.E.R.
Nos hemos encontrado con alumnos que poseen un bajo
nivel de dominio de estos aprendizajes, ya estando en grados superiores de
educación primaria, es decir, 4º, 5º y 6º. Refiriéndonos a niveles bajos siendo
más preciso encontrándose en los niveles 1,2 y 3 de acuerdo
a Jiménez y Muñetón, (2002); en dónde el nivel
1 se refiere a los alumnos pre lectores
que trabajan con información no
alfabética, es decir, aquellos que no conocen el sistema alfabético; el nivel 2
alfabético parcial, y que se refiere a los alumnos cuando trabajan con un conocimiento rudimentario de
algunas relaciones de letra-sonido. Y el nivel 3 alfabético completo, que se refiere a los alumnos cuando tienen un conocimiento más completo de la relación letra-fonema y de
cómo se forman las palabras, entendiéndose que con ciertas dificultades como omisiones y sustituciones de grafías de
manera recurrente, (Jiménez y Muñetón, 2002).
Aquí
convendría preguntarse por qué no han aprendido o consolidado su aprendizaje,
cuáles son las posibles causas y qué tendríamos que hacer desde la enseñanza.
En adelante se procurará responder a éstas interrogantes, si no del todo, al
menos ofrecer algunos indicios que nos pudieran aportar para mejorar el aprendizaje
de los alumnos en esta situación.
Lectura y escritura o
lenguaje escrito, su relación con el lenguaje oral
Leer
y escribir es lenguaje escrito de acuerdo a
Roca, (1998) y es una variedad del lenguaje que dispone de medios
propios; tiene características propias y se utiliza en situaciones distintas
según las diferentes funciones de la comunicación escrita. Aunque el lenguaje y
la escritura están relacionados, el lenguaje escrito es más que la
manifestación gráfica del lenguaje pues implica aspectos de comprensión, por lo
que el aprendizaje del lenguaje escrito, y de acuerdo a los planteamientos de
la psicolingüística
debiera
verse en una dimensión más amplia que la de únicamente enseñar a leer y
escribir, Roca, Simó, Solsona, González y Rabassa, (1998).
Bravo
(2014) comenta que aprendizaje del lenguaje escrito depende de un conjunto de
procesos internos del
niño en su
cerebro desarrollados por
las estrategias
psicopedagógicas
que se ponen en marcha y por su ambiente
cultural. Esos procesos internos
a los que
Bravo (2014) hace referencia son
las habilidades cognitivas que el alumno debiera poseer para apropiarse del
lenguaje escrito.
Por
otro lado, la neuropsicología cognitiva se ha ocupado de
investigar y explicar por qué para algunos
alumnos es tan difícil aprender a
leer y escribir, y qué relación existe entre el lenguaje oral y el escrito que pueda dificultar dichas
adquisiciones. Las respuestas a
esas
cuestiones comienzan a buscarse en los procesos lingüísticos, (Bravo,
2014) . Estas dificultades se basan en que
hablamos articulando sílabas formando palabras y estas
conforman oraciones, pero escribimos
grafemas que representan fonemas. Si se concibe a la escritura como un
código de transcripción del habla que convierte las unidades sonoras en
unidades gráficas, se pone en primer lugar la discriminación perceptiva en las
modalidades que se involucran, la visual y la auditiva,( Ferreiro, 1997).
Por
lo tanto, de acuerdo a la opinión de Bravo (2014), el lenguaje es la piedra angular del aprendizaje en la
educación. “El desarrollo del
lenguaje oral es la expresión del pensamiento de los niños y el lenguaje
escrito es la expresión de su pensamiento en el contexto de una cultura”, (Bravo, 2014, p. 1), de ahí la
importancia del lenguaje y de conocer
su relación con la lectura y escritura.
Según
Aguirre (2000), “Aprender a leer y
escribir requiere el uso del lenguaje de manera más consciente, formal, deliberada y
descontextualizada” (Aguirre, 2000 p.1). La lectura y escritura es lenguaje escrito como se mencionó
anteriormente, y es considerado como un objeto
socio-cultural, una tecnología colectiva
de la humanidad que
nos ha venido sirviendo desde hace siglos para resolver algunos problemas
de las sociedades, (Celdrán y Zamorano, 2005). En este
sentido, ocupará un lugar importante en los currículos escolares. Si fuera de
la escuela este conocimiento no tuviera utilidad, entonces tampoco constituiría
un contenido escolar fundamental y motivo de preocupación para quienes estamos
a cargo de la enseñanza.
En
lo referente a su naturaleza y función, al contrario de lo que se cree
habitualmente, el
lenguaje
escrito no solo es un código de transcripción del habla, sino que también
es un sistema de representación gráfica
del lenguaje hablado (Ferreiro,1997).
Este sistema tiene por función representar enunciados lingüísticos, y por
tanto, guarda relaciones con el lenguaje oral, aunque tiene propiedades
específicas que van más allá de la simple correspondencia con los sonidos.
Según Bravo
(2000), la adquisición de los aprendizajes de la lectura y escritura se debe
fundamentar en un desarrollo óptimo del lenguaje oral, tanto a nivel
comprensivo como expresivo y en
potenciar el trabajo de habilidades lingüísticas
y metalingüísticas, las cuáles son uno de los pilares
fundacionales en el acceso a la lectura y a la escritura, (Bravo,
2000).
Y de acuerdo a Ferreiro (1997), aprender a
leer y a escribir requiere que el niño comprenda la naturaleza sonora de las
palabras, es decir, que éstas están formadas por sonidos individuales, que debe
distinguir como unidades separadas y que se suceden en un orden temporal ya que en un primer
momento, los alumnos no se percatan de que cada una de las palabras están
también escritas en un orden similar al orden de las palabras emitidas,
(Ferreiro, 1997).
Pero, qué son la lectura y la escritura
La lectura no
sólo es descifrar un código para pasar a la comprensión, no es únicamente la oralización
de lo escrito. (Roca, et. al. 1998), se conceptualiza como un proceso en donde se coordinan diversas
habilidades con el fin de obtener información que se busca o se espera
encontrar. Implica dos funciones
simultáneas complementarias e igualmente importantes; se va captando
el mensaje y reconociendo
el significado del texto, con el propósito de interpretarlo e incluso juzgarlo
y valorarlo; ambas funciones deben interactuar.
La
lectura abarca un complejo conjunto de
procesos mentales que incluyen información de dos clases: lingüística, sobre
el significado, la sintaxis, el vocabulario, la forma del texto, las letras,
etc.; y extralingüística, sobre la situación comunicativa, el objeto al
que el texto se refiere, al modo de tratar la información, etc., (Sequeira, 2009). Para Sequeira (2009), comprender un texto, el lector debe
activar los conocimientos
lingüísticos y extralingüísticos que tiene almacenados en la memoria e integrarlos
con los que el texto expresa de manera explícita e implícita.
Bravo (2000), concluye
que el aprender a leer implica aprender a pensar de otra manera y este
aprendizaje conlleva un desarrollo de la inteligencia verbal, aplicable al
aprendizaje de otros conocimientos, (Bravo, 2000, p.51). De acuerdo a González (2003), en el acto de
la lectura, el lector encuentra dos tipos de informaciones, la visual, que es
aportada por el texto, y la no visual que está constituida por la competencia
lingüística, la experiencia previa y
el conocimiento que posee
la persona, de este modo, la lectura se convierte en un proceso activo
en donde el sujeto puede construir el significado del texto, (González, 2003).
La comprensión está
íntimamente ligada al desarrollo de habilidades de lenguaje que son necesarias para la comprensión de
significado. Esto quiere decir que la lectura inicial, requiere del
desarrollo de factores verbales previos para tener éxito en el proceso lector.
Por lo tanto, la estimulación en comprensión lectora supone un trabajo paralelo
de desarrollo de habilidades verbales o psicolingüísticas, si éstas no han sido
desarrolladas, (Bravo, 2000).
La
lectura abarca pues un complejo conjunto de procesos mentales que incluyen
información de dos clases: lingüística, sobre el significado, la
sintaxis, el vocabulario, la forma del texto, las letras, etc.; y extralingüística,
sobre la situación comunicativa, el objeto al que el texto se refiere, al modo
de tratar la información, etc., (Sequeira, 2009). Para
Sequeira (2009), comprender un texto, el
lector debe activar
los conocimientos
lingüísticos
y extralingüísticos que tiene almacenados en la memoria e integrarlos con los
que el texto expresa de manera explícita e implícita.
Respecto a la
escritura, y de acuerdo a ciertos estudios
recientes se sabe, tal como en la lectura,
que el alumno debe poseer ciertas habilidades y aptitudes previas
para aprender a escribir, como: lateralización espacial, discriminación visual y auditiva, coordinación visomotríz, buena articulación,
etc. (Ferreiro y Teberosky, 1979). Sin embargo
también se sabe que los aspectos figurativos no son los únicos
requeridos para aprender a leer y
escribir, también están
involucrados ciertos procesos
cognitivos, como:
percepción, atención, memoria visual y
conciencia fonológica, (Bravo, 2000).
Los cuales de acuerdo a las investigaciones recientes, son considerados
de suma importancia para la
adquisición en relación a la parte conceptual de esos aprendizajes; es decir,
más allá que únicamente los requerimientos que involucran el área motriz.
Procesos cognitivos
involucrados en el aprendizaje del lenguaje escrito
Lo
cognitivo es considerado importante
debido a que posibilita el aspecto constructivo durante el proceso de
aprendizaje del lenguaje escrito, y precisamente han sido aquellas habilidades
que han sido descuidadas durante la enseñanza, (Ferreiro, 1997), pues si el alumno presenta dificultades en
el área motriz que dificulte su escritura
de manera convencional,
bien pueden ser
diseñados y utilizados tableros de comunicación, o hacer uso de
algún material cuya implementación
permita que el alumno escriba y así
conocer sus construcciones conceptuales.
Lo
actualmente encontrado al respecto, es que la información de la que se dispone
en relación a los procesos cognitivos involucrados, proviene de tres distintos
tipos de investigaciones. Aquellos que se realizaron haciendo algunos seguimientos en jardín de niños y
educación primaria, los cuales muestran cuáles
son las habilidades que promueven
el aprendizaje futuro de la lengua escrita. Las
investigaciones que diferencian las
habilidades previas de los alumnos que aprenden a leer y escribir sin
dificultad, y los que fracasan o se quedan en
situación de rezago y por último, aquellas investigaciones que estudian
las interacciones entre las diferentes etapas en el conocimiento de la lectura
y escritura, (Bravo, 2000).
Entre las
habilidades cognitivas que se ponen en juego antes y durante el aprendizaje de la
lectura y escritura, se ha encontrado que la percepción es uno de ellos, la
cual implica “captar e integrar la
información recibida a través de los sentidos y procesarla para obtener un
“algo” con significado para nosotros” (Contreras y del Bosque, 2004, p.
93). La percepción
es la base de los procesos cognitivos, al proceso de captar, integrar y
reaccionar ante los estímulos se le denomina percepción.
Bravo (2000), menciona a la percepción como
proceso cognitivo necesario para el
aprendizaje del lenguaje
escrito, pero el tema
de la percepción es realmente muy amplio y complejo, por lo
que consideramos conveniente hablar de la percepción visual específicamente,
debido a que está directamente
relacionada con el tema con nos ocupa. Bravo y Pino
(2005) comentan que la percepción visual es un proceso cognitivo que
precede el aprendizaje
de la lectura
y que mediante
ella es posible
efectuar el procesamiento y
memoria visual de las palabras escritas y de los demás signos ortográficos.
El
reconocimiento visual ortográfico implica la habilidad del sujeto para
almacenar en la memoria visual la configuración de letras, sílabas y palabras, los niños seleccionan las partes sobresalientes de una
palabra impresa, la identifican y la asocian a su pronunciación, (Bravo y
Pino, 2005).
El contexto,
las expectativas, el conocimiento y la memoria dirigen el proceso de
reconocimiento de las palabras, (Martlin y Foley, 1996), tanto visual como de
manera auditiva.
La
percepción auditiva de las palabras es el otro tipo de percepción también relacionada con el aprendizaje de la
lectura y escritura y se caracteriza por
la rapidez en el reconocimiento y por su prontitud de aparición en el tiempo.
De acuerdo a varios estudios, se ha demostrado que
las palabras pueden
reconocerse a los
200 milisegundos
aproximadamente después de su comienzo, lo que significa que las palabras se
reconocen bastante antes de haber terminado de oírlas, cuando sólo se ha
escuchado más o menos la mitad de la señal acústico-fonética, (Vieiro, Peralbo
y García, 1997).
Algunas
investigaciones actuales señalan que también es necesario que el alumno posea
la capacidad de discriminación
auditiva, habilidades en donde entran en juego procesos
de abstracción de semejanzas, discriminación
de diferencias y categorización de sonidos comunes además de su diferenciación, (Nieto, 1998).
Para comprender lo referente a la discriminación se requiere establecer un nexo
entre atención y percepción haciéndose
necesario establecer semejanzas y diferencias, mismo nexo se obtiene a través de la observación,
(Contreras y del Bosque, 2004). Entendiendo la discriminación como la menor
cantidad que debe ser cambiada de un estímulo para que éste apenas se perciba como
diferente, (Matlin y Foley, 1996).
Ya fue mencionada la relación que existe entre el lenguaje hablado y el lenguaje escrito; por
lo que es importante saber cómo es que
percibimos el lenguaje hablado, lo
que hacemos como el conjunto de una
serie de sonidos. El habla consiste en continuos cambios de sonido con varios
periodos de silencio, lo cual se correspondería en la lectura con fijaciones y
movimientos sacádicos, (Vieiro, et. al 1997). Por lo anterior es indispensable
hacer participar a los alumnos en actividades que promuevan la habilidad de
percepción de las palabras, con la percepción auditiva y visual.
Otra
de las habilidades cognitivas de las que es necesario hablar es la atención; la
cual “es una capacidad
básica del pensamiento
que nos permite
aprender y comprender los Contenidos”, (Contreras y del Bosque,
2004 p. 88). Aunque se completa el concepto mencionando que la atención es “la
concentración de la actividad mental” (Matlin y Foley. 1996, p. 148). De
acuerdo a la experiencia empírica, sin atención no hay aprendizaje.
También es indispensable comentar lo referente a la memoria debido a que es
necesaria para adquirir todo tipo de aprendizaje y almacenar información, pero
en este caso nos referimos específicamente a la memoria asociativa; que es la
facultad de recordar después de que dos estímulos se han presentado juntos varias veces, por lo que establecemos
relaciones y la información nueva se engancha
con la información existente (Bodrova
y Leong, 2004).
Por otro lado, la conciencia fonológica también es considerada según Bravo, (2000), como una habilidad
metalingüística definida como: “La
reflexión dirigida a comprender que un sonido o fonema está representado por un
grafema o signo gráfico que a su vez, si se lo combina con otro, forman
unidades sonoras y escritas que permiten construir una palabra que posee un
determinado significado”. (Bravo, 2000 p. 12).
La conciencia
fonológica es pues, la capacidad o
habilidad que posibilita a los niños
reconocer, identificar, deslindar, manipular deliberadamente los sonidos (fonemas) que componen a las
palabras. Y opera con el reconocimiento y el análisis de las unidades
significativas del lenguaje, lo que facilita la transferencia de la información
gráfica a una información verbal. Este proceso consiste en aprender a
diferenciar los fonemas, en cuanto son expresiones acústicas mínimas e
indispensables para que las palabras adquieran significado. En el aprendizaje
de la lectura, el desarrollo de la conciencia fonológica es como un
puente entre las instrucciones del facilitador y el sistema
cognitivo del niño, necesaria para poder comprender y realizar la
correspondencia grafema-fonema, (Bravo, 2000).
El
desarrollo de la conciencia fonológica en los niños no sólo favorece la comprensión de las
relaciones entre fonemas y grafemas, sino que les posibilita descubrir con
mayor facilidad cómo los sonidos actúan
dentro de las palabras. Es importante considerar el desarrollo de esta
capacidad cognitiva como un paso previo imprescindible antes y durante la enseñanza formal del lenguaje escrito. Es decir, se hace
necesario desarrollar la conciencia fonológica, “la conciencia
fonológica se inicia con el desarrollo del lenguaje oral mediante juegos linguisticos”, (Bravo,
2000 p. 10), a manera de recomendación de Bravo (2000).
Y finalmente, es indispensable que además de un
ambiente de respeto hacia los alumnos con los que se esté trabajando, también
es necesario que se mantenga el interés, haciendo uso de actividades que le resulten atractivas y
motivantes, ya que la motivación es uno de los elementos más importantes para
que se logre el aprendizaje. El interés se refiere a un estado interno que nos activa
y nos posibilita mantener una conducta relacionada con lo que nos proponemos y
nos interesa, (Contreras y Del
Bosque, 2004). Por ello es indispensable
proponer actividades a manera de juego,
tomando en consideración el interés de acuerdo a la edad de los alumnos que
enriquezcan el aprendizaje a la par de
su autoconfianza.
Conclusión
Una
vez recordadas y/o conocidas los procesos cognitivos que se ponen en juego para
el aprendizaje de la lectura y escritura, además de su relación con el
lenguaje, es indispensable que en la escuela se haga una estimulación de esos
procesos y pudieran a llevar al alumno a un mayor éxito en su aprendizaje, además
de favorecer de manera indirecta la posibilidad de mejorar su aprendizaje en el
resto de las asignaturas. Lo cual pudiera lograrse abundando en actividades que
favorezcan la comprensión del lenguaje oral para de ahí llevarlos a la
comprensión del lenguaje escrito.
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Fuentes de información
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