sábado, 18 de agosto de 2018

La formación de barreras para el aprendizaje y la participación: la salud emocional de las madres de familia, una posible causa (borrador)


La formación de  barreras para el aprendizaje y la participación: la salud emocional de las madres de familia, una posible causa
Introducción
La educación posee una cantidad importante  de temas  sobre los que puede reflexionarse, todos   igualmente importantes pues la reflexión o investigación acerca de ellos  aporta para lograr  la transformación y desarrollo de la sociedad.
 En este trabajo se propone ampliar la visión y considerar otro posible factor de la formación de barreras para el aprendizaje y la participación, a las que se enfrentan los  alumnos que son atendidos por educación especial en  los servicios  USAER (unidades de servicio de apoyo a la educación regular), en el contexto socio-familiar y que seguramente enfrentan muchos otros que no son atendidos. El posible factor al que nos referimos es la salud emocional de las madres de familia, misma que puede interferir en el aprendizaje de sus hijos.
Desarrollo
Sería conveniente iniciar este trabajo a partir de la pregunta, ¿Por qué los estudiantes no aprenden? A  veces  los estudiantes no aprenden porque las condiciones mínimas indispensables que hacen posible el desarrollo del proceso educativo no son las más favorables, es decir, los alumnos enfrentan barreras para el aprendizaje y la participación, mismas que se generan en los contextos en los que se desenvuelven.
De acuerdo a la evolución en el uso de conceptos, en el Índice de inclusión , “el concepto de Necesidades Educativas Especiales es sustituido por el término barreras para el aprendizaje y la participación. Consecuentemente, la inclusión implica identificar y minimizar las barreras para el aprendizaje y la participación, maximizando los recursos para apoyar ambos procesos” (Ainscow, M y Bhoot, T p.18 2000).
En educación especial son atendidos los alumnos que enfrentan barreras para el aprendizaje y la participación, por lo que presentan dificultades severas de aprendizaje,  de comunicación o de conducta, según sea cada caso.  Las barreras, al igual que los recursos para reducirlas, se pueden encontrar en todos los elementos y estructuras del sistema: dentro de las escuelas, en la comunidad, y en las políticas locales y nacionales. Las barreras pueden impedir el acceso al centro educativo o limitar la participación dentro de el, Aincow y  Bhoot (2000).
El concepto básico de  barreras para el aprendizaje y la participación es que las barreras: son todos  aquellos factores del contexto que dificultan o limitan el pleno acceso a la educación y a las oportunidades de aprendizaje de los alumnos y alumnas, SEIEM (2014). Los ambientes en los que se desenvuelven los alumnos y en los que se pueden encontrar las barreras son: el escolar,   áulico y  socio-familiar.  Para Ainscow y Booth (2000), “las barreras para el aprendizaje y la participación aparecen en la interacción del alumno en los diferentes contextos: con las personas, las políticas, las instituciones, las culturas y las circunstancias sociales y económicas.” (Ainscow y Booth, 2000p. 18). De acuerdo con el modelo social, que es utilizado por los Servicios Educativos Integrados al estado de México SEIEM (2014), existen cuatro tipos de barreras que obstaculizan el aprendizaje y la participación de los alumnos que son atendidos por los servicios de educación especial de ese organismo y son las siguientes:  
De actitud:  Este tipo de barrera se dan con respecto a la actitud de los actores que interactúan con el alumno como: maestros, compañeros de grupo, padres y madres de familia, entre otros).  Son las barreras que obstaculizan la participación y el aprendizaje como el rechazo, la segregación, la exclusión, etc.
De conocimiento: Son las barreras que ponen de manifiesto el desconocimiento de la situación general del alumno o alumna, sobre la discapacidad, dificultades severas  de aprendizaje, antes llamadas necesidades educativas especiales,  por parte de todos los involucrados la familia, los maestros, el equipo  de apoyo, las escuelas, entre otros.
De comunicación: Son las barreras  que interfieren en el proceso de comunicación y que obstaculizan los flujos de interacción en los diferentes contextos con el alumno. Entre ellos se encuentra la calidad de la misma, los tiempos en que se da, etc.
De prácticas:  Entre ellas se encuentran las de acceso, de metodología y evaluación, SEIEM (2014) p. 115). De acuerdo a lo que considera López (2011), existen otras barreras que obstaculizan el aprendizaje y la participación de los alumnos y que dificultan que una escuela sea inclusiva, las barreras para él son:
a)    “políticas (Normativas contradictorias) b) Culturales (conceptuales y actitudinales) c) Didácticas (Enseñanza-Aprendizaje)”. (López, 2011 p.42).
Cada autor considera una serie de barreras que, de acuerdo a su experiencia o sus investigaciones, son las que obstaculizan el aprendizaje y la participación de los alumnos. Para efectos de este trabajo se consideran solo las fuentes y los tipos de barreras mencionadas pero puede haber más. Por todo ello es importante que se haga una exploración y una buena detección para determinar el tipo de barrera y en qué contexto se encuentra.   
Por lo anterior, podemos decir que algunos de los motivos por los que se forman barreras para el aprendizaje y la participación pudiera ser que los alumnos desconocen los objetivos que se pretende alcanzar, no tener interés por lo que están estudiando o no  encuentran utilidad en lo que aprenden, no tener las condiciones materiales para estudiar o quizá estar influidos por acciones de cualquier índole ajenas al proceso de aprendizaje.
 Otras causas de la formación de barreras para el aprendizaje, puede ser  que la escuela tenga grupos muy numerosos que limite la atención hacia  los alumnos por parte de los maestros, que carezca de materiales auxiliares para la enseñanza u otros factores; que los profesores no dominen suficientemente el conocimiento que imparten, estar desinteresados en sus alumnos o en su labor docente, el no considerar que los alumnos son diferentes y que por lo tanto aprenden diferente unos de otros, o no  seleccionar y  utilizar materiales didácticos para facilitar el aprendizaje, etc.
Por otro lado, queda claro que las barreras para el aprendizaje y la participación pueden aparecer en los diferentes contextos, y uno de ellos es el ambiente socio-familiar en el que la familia no proporciona   las condiciones para que el alumno logre el aprendizaje. Es por ello que consideramos importante  que se  explore   específicamente la salud emocional de las madres de familia como posible formadora de barreras para el aprendizaje y la participación. Pero ¿por qué de ellas específicamente? porque ellas como mandato social en países latinos, aun es quien en la mayoría de las familias, asume la responsabilidad de crianza de los hijos,  (Asunción y  Salgado, 2009);  y se ocupan de los asuntos que le demanda la escuela, además de ejercer influencia directa en su hijos.
En una experiencia empírica se observó mediante conversaciones   individuales, con el uso de distintos instrumentos o en las sesiones de la estrategia escuela para padres; que los adultos asistentes eran principalmente las madres de familia y claro, en mucho menor medida los padres, lo que obedece a los roles que  juegan dentro de las familias.
La gran mayoría de las madres con las que trabajó y cuyos hijos eran atendidos en ese momento por el servicio de USAER,     presentaban ciertas características que denotan dificultades de salud emocional, tales como: baja autoestima, desorganización familiar, personas altamente dependientes, agresivas,  con franco desinterés por el aprendizaje de sus hijos, con indicadores de depresión o desesperanza.
 El motivo por el cual se convocó a las madres o tutores de los alumnos fue el de tratar de involucrarlos al proceso educativo de sus hijos o pupilos sin embargo, en pocos casos se logró, pues fue posible observar que  ellas presentaban algunas de las características mencionadas y precisamente sus hijos no avanzaban o avanzaban muy poco en su aprendizaje. Sin mencionar que algunos de esos alumnos se ausentaban  por periodos prolongados a clases, por lo que se involucra otra condición respecto a las barreras, considerando entonces barreras para la presencia, el aprendizaje y la participación, (Ainscow, M y Bhoot, T.  2000).  
Por todo lo anterior,  es preciso explorar  el contexto socio-familiar, específicamente la salud emocional de las madres de familia para identificar si es o no un factor  que propicia  la formación de barreras para el aprendizaje y la participación, y que de acuerdo a la experiencia, si puede serlo. En distintas investigaciones  se ha establecido    la influencia que ejercen los padres   de familia en   sus hijos, pero no se ha establecido la frecuencia de la existencia de dificultades severas de aprendizaje con los  rasgos de dificultades de salud emocional de sus madres,  lo que se considera una oportunidad de investigación formal  y no que únicamente quede como una inferencia de sentido común.  
Lo que se encontró al respecto es que la presencia de sintomatología  depresiva y desesperanza en el adulto, se asocia significativamente con la presencia de sintomatología de una alteración emocional o conductual en los menores en  edades entre tres y 12 años, (Media-Mora, 1997), pero una relación directa con el aprendizaje, como se mencionó no se ha realizado.
   Desde la perspectiva de la educación inclusiva, una escuela inclusiva se caracteriza por la participación de todos los estudiantes vulnerables a la exclusión y a la marginalización de la educación. Implica remover todas las barreras para el aprendizaje. Requiere de la flexibilidad del currículo y la formación de la comunidad educativa. Una escuela inclusiva es entonces, aquella donde se considera que la enseñanza  y  el aprendizaje, los logros, las actitudes y el bienestar de los alumnos son importantes; por ello las escuelas eficaces son educativamente inclusivas.
 La educación inclusiva comprende todas aquellas posibilidades éticas y transformadoras, en donde la unidad del cambio ya no es el alumno, ni la escuela, sino la comunidad escolar, el sistema educativo y la sociedad en general; donde las dificultades a enfrentar no las posee el alumno sino, como se mencionó antes, se generan    en los contextos y hay que atender dichas dificultades.

 En repetidas ocasiones a los docentes a cargo del aprendizaje de los alumnos que enfrentan barreras para su aprendizaje, se les exige que modifiquen su práctica.  Y se hace el esfuerzo requerido desde la labor docente, obteniendo resultados poco significativos cuando las barreras se ubican en el ambiente socio-familiar, y poco se puede hacer desde la escuela. Se realizan acciones, como el diseño y aplicación de la estrategia escuela para padres, con lo que se ha logrado poco en cuanto al aprendizaje de los alumnos, debido a que precisamente los padres o madres cuyos hijos enfrentan barreras, generalmente no asisten a las sesiones programadas de dicha estrategia.  Por lo que en este trabajo se sostiene   que las barreras pueden generarse más allá que solo en el aspecto metodológico o didáctico.
En educación especial, una de las tareas fundamentales de los servicios, es precisamente identificar barreras y eliminarlas o minimizarlas (SEIEM 2016). Por otro lado, el contexto socio-familiar por supuesto ha sido estudiado, pero la argumentación se queda solo en el relieve y se menciona que este contexto está dañado sin una investigación más profunda al respecto.
A manera de conclusión:
A propósito de la Reforma Educativa, específicamente en el diseño curricular se incluye la atención y desarrollo de las habilidades socioemocionales de cada estudiante SEP (2017),  esto como algo novedoso del nuevo plan y por supuesto a cargo de los maestros, sin embargo, lo referente a las habilidades socioemocionales de las madres no ha sido atendido. Con el nuevo plan,  los alumnos tendrán la oportunidad  de desarrollarse en este aspecto, pero las preguntas serían ¿y sus mamás o tutores?, de no atenderse a las madres en ese sentido, ¿cabría la posibilidad de generarse círculos viciosos y perpetuarse la existencia de alumnos que enfrentan barreras para el aprendizaje y la participación, y cuyas madres presenten dificultades en su salud emocional?, claro, en caso de establecer por medio de la investigación la relación de la salud emocional de las madres de familia con la formación de barreras para la presencia, el aprendizaje y la participación.

Referencias:
·         Ainscow, M, 2000 índice de inclusión Desarrollando el aprendizaje y la participación  en las escuelas, Ukla, UNESCO, recuperado de
·         Asunción, María, Salgado, Nelly (2009). Cálmese, son sus nervios, tómese un tecito… Editorial PAX México, México.
·         López, M (2011). Innovación educativa: Barreras que impiden la escuela inclusiva y algunas estrategias para construir una escuela sin exclusiones Universidad de Málaga, (España), n.º 21, 2011: pp. 37-54   Recuperado de
·         Medina-Mora, M. Elena, Caraveo, Jorge (1997). Salud mental en México. Fondo de cultura económica. México.
·         Servicios educativos integrados al Estado de México, línea técnica (2014), Departamento de educación especial, Valle de  México, México.
·         Servicios educativos integrados al Estado de México, línea técnica (actualización), (2016), Departamento de educación especial, Valle de  México, México.
·         Secretaria de Educación Pública, (2016) Aprendizajes Clave para la Educación Básica, planes y programas, México.




viernes, 15 de abril de 2016

Una propuesta de exploración antes del inicio de la enseñanza de la lectura y escritura formal (borrador)

   Una propuesta de exploración antes del inicio de la enseñanza de la lectura y escritura formal

Mtra. Irma Clara García Galindo
Resumen
En el presente artículo se hace la descripción de cómo se construyó una propuesta de exploración inicial para ser aplicada antes de iniciar la enseñanza formal de la lectura y escritura, misma que fue elaborada a partir de investigaciones recientes respecto a las habilidades necesarias para adquirir los aprendizajes mencionados.
Introducción
Por lo general para conocer el nivel de dominio que poseen los alumnos respecto a la lectura y escritura en educación primaria, se aplica una evaluación inicial, cuyos resultados dan cierta información respecto a “cómo anda el grupo” en estos aprendizajes, sin embargo difícilmente se hace una exploración de las habilidades cognitivas requeridas para aprender a leer y escribir.
Por lo anterior se construyó una propuesta de exploración inicial a partir de los resultados de investigaciones reciente, para que el docente o facilitador conozca las  habilidades que posee el alumno y el nivel de dominio de la lengua escrita antes de iniciar el proceso de enseñanza de manera formal. Para el presente trabajo entendemos como facilitador a la persona que estaría a cargo de la aplicación de la exploración. Se requiere  que sepa leer y escribir, que tenga buena actitud hacia los alumnos,  que presente disposición para aprender y llevar un método; mismo que será proporcionado a lo largo de la propuesta de exploración, que favorezcan  el avance  del aprendizaje de los alumnos, pasando  de un nivel al siguiente, implementando  una estrategia pedagógica significativa y respetando los ritmos de cada persona,   (Flores y Hernandez,. 2008).
 Actualmente se está construyendo una  propuesta metodológica de enseñanza de lectura y escritura inicial, misma que  está pensada  para que sean atendidos   los alumnos que aún no han accedido a esos aprendizajes  ya estando  en  grados superiores de educación primaria, es decir. 4º, 5º y 6º, y que  estén en los niveles  1,2 y 3 de acuerdo a  Jiménez y Moñetón, (2002);  en dónde el  nivel 1  se refiere a los alumnos pre lectores que  trabajan con información no alfabética, es decir, aquellos que no conocen el sistema alfabético; el nivel 2 alfabético parcial, y que se refiere a los alumnos cuando   trabajan con un conocimiento rudimentario de algunas relaciones de letra-sonido. Y el nivel 3 alfabético completo, que  se refiere a los alumnos cuando  tienen un conocimiento  más completo de la relación letra-fonema y de cómo se forman las palabras, aun con ciertas dificultades  como omisiones y sustituciones de grafías de manera recurrente, (Jiménez y Moñetón, 2002). La  aplicación de la propuesta de enseñanza también quedará a cargo de un facilitador
La propuesta de enseñanza no está pensada para apoyar a los alumnos que se encuentran en el nivel 4, pues de acuerdo a Jiménez y Moñetón, (2002), los alumnos que  están es este último nivel ya tienen conocimiento de la lengua escrita   sin embargo, algunas de las actividades pueden ser trabajadas con la totalidad del grupo aunque con otros propósitos educativos distintos a la enseñanza de la lectura y escritura, o más bien de reforzamiento de algunas habilidades necesarias para aprender a leer y escribir. Para conocer las habilidades de los alumnos así como el nivel de dominio del lenguaje escrito, se diseñó una exploración inicial para tener un referente y tomar decisiones respecto a lo que se deberá estimular antes y durante el proceso de enseñanza.
De  las actividades en  la exploración inicial, algunas son creaciones propias y están basadas en pruebas ya existentes con referencia a criterio, esto es que permite observar el nivel  de desarrollo de habilidades particulares de una persona,  (Macotela  y Romay, 2012), y  otras  de las actividades    son  retomadas tal cual  de pruebas también  ya existes y que están referidas a la norma, mismas que se caracterizan por el uso   de   instrumentos   estandarizados,  (Macotela y Romay, 2012).  En   ambos casos,  se  espera que el facilitador emplee los resultados de la aplicación de la propuesta de exploración únicamente como un referente y punto de partida para iniciar y/o complementar  la enseñanza.
Para determinar en qué nivel se encuentran los alumnos se tomó como base la prueba TALE (2000) de lectura y escritura, aunque   únicamente se tomaron las ideas de evaluación, pero  se diseñaron actividades propias de algunos de los aspectos que es necesario conocer, y a continuación se describen.

Descripción de la propuesta de evaluación
Para entrar de lleno a lo referente a la propuesta, es necesario hacer una breve revisión acerca de lo que significa leer y escribir. Leer y escribir es lenguaje escrito de acuerdo a  Roca, (1998) y es una variedad del lenguaje que dispone de medios propios; tiene características propias y se utiliza en situaciones distintas según las diferentes funciones de la comunicación escrita. Aunque el   lenguaje  y   la  escritura  están   relacionados,   el  lenguaje  escrito  es   más   que   la manifestación gráfica del lenguaje pues implica aspectos de comprensión, por lo que el aprendizaje del lenguaje escrito, y de acuerdo a los planteamientos de la psicolingüística  pudiera verse en una dimensión más amplia que la de únicamente enseñar a leer y escribir, Roca, Simó, Solsona, González y Rabassa,  (1998).
De las habilidades necesarias para el aprendizaje de la  lectura y la escritura  de acuerdo a  Ferreiro y Teberosky (1979), la lateralización es importante, la cual consiste en la aprehensión de la idea de derecha e izquierda, Tasset (1972). La automatización de derecha-izquierda es indispensable para la escritura pues conforma la base de la orientación espacial, los alumnos que presentan dificultades en lateralización generalmente tienen la dificultad de inversión de grafías, como  en p-q, d-b, siendo los ejemplos típicos, (Tasset,  1972).
Para conocer esta habilidad en los alumnos en la  exploración inicial, se proponen algunas actividades en donde se observa este dominio dibujando algunos objetos en la mano derecha o izquierda de los niños o a su lado, o dibujar seres u objetos en lugares específicos según se indica. La idea de cómo observar esta habilidad fue creada a partir de algunos ejemplos de Baqués (2005), y se considera como una evaluación referida a criterio.
Por otro lado, para aprender el lenguaje escrito se requieren ciertos procesos cognitivos iniciando por  la percepción, que implica “captar e integrar la información recibida a través de los sentidos y procesarla para obtener un algo con significado  para  nosotros” (Contreras, 2004, p. 93).  La percepción  es  la   base  de  los procesos cognitivos, al proceso de captar, integrar y reaccionar ante los estímulos se le denomina percepción, (Matlin y Foley. 1996).
 Bravo (2000), conceptualiza a la percepción como proceso cognitivo necesario  para el aprendizaje  del  lenguaje   escrito,  pero  el  tema  de  la percepción   es  realmente   muy amplio y complejo, por lo que consideramos conveniente hablar de la percepción visual,  Bravo y Pino  (2005) comentan,  que la  percepción visual es un proceso cognitivo que precede   el  aprendizaje   de   la  lectura  y   que   mediante  ella  es  posible  efectuar  el procesamiento y memoria visual de las palabras escritas y de los demás signos ortográficos.
 En cuanto a la percepción visual se propone en la exploración inicial un cuadro  con distintos trazos gráficos que deberá reproducir en otro cuadro igual, esta habilidad es explorada con una actividad referida a criterio, creada ex profeso para conocer esa habilidad del alumno.
Otra de las habilidades cognitivas de las que es necesario hablar es la atención; la cual  “es una  capacidad  básica  del  pensamiento  que  nos  permite  aprender  y  comprender   los contenidos”, (Contreras, 2004 p. 88). Aunque se completa el concepto mencionando que la atención es “la concentración de la actividad mental” (Matlin y Foley. 1996, p. 148). Esta habilidad cognitiva es indispensable además de aprender de entender y atender lo que está a nuestro entorno.
En la propuesta de exploración no se incluye una actividad específica para observar esta habilidad del alumno, sin embargo el facilitador deberá observarla durante su aplicación, y formarse en criterio al respecto pues de no existir o ser intermitente, el alumno no estaría en la posibilidad de ejecutar las actividades.
La memoria es otro proceso cognitivo involucrado, debido a que es necesaria para adquirir todo tipo de aprendizaje para el almacenamiento de información, ya  que es la facultad de recordar después de que dos estímulos se han presentado juntos  varias veces, (Bodrova y Leong,  2004).  De acuerdo a Bravo y Pino, (2005), los niños seleccionan las partes sobresalientes de una palabra impresa, la identifican y la asocian a su pronunciación, (Bravo y Pino, 2005), por ello en un primer momento se debe observar la habilidad del alumno en cuanto a su memoria visual, en un principio con otro tipo de trazos o figuras para posteriormente trabajar con grafías.
Para observar lo referente a la memoria visual del alumno, se empleó la imagen compleja que se propone en una prueba referida a  la norma llamado   Test de la figura compleja de Rey-Osterrieth, (1942), la cual evalúa la organización perceptual y la memoria visual mediante la reproducción de la figura con un periodo de interferencia.
Para evaluar la memoria visual, en la propuesta se le indica al alumno que observe la imagen y la reproduzca en un espacio destinado para ello sin límite de tiempo, quedando esto al criterio del facilitador,  y se sugiere continuar con la exploración y dejar pasar unos 30 minutos para que al cabo del tiempo, solicitar al alumno que nuevamente reproduzca la imagen  pero ya sin permitirle que la vuelva a ver, es decir, la deberá reproducir de memoria. Aunque es una prueba estandarizada no se utilizarán los criterios de evaluación ahí propuestos, por lo que los resultados deberán  ser evaluados a criterio del facilitador y tomarlos al igual que los demás resultados únicamente como un  referente.
Por otro lado, para comprender lo relacionado a la  discriminación como otra habilidad cognitiva necesaria para el aprendizaje de la lengua escrita, se requiere establecer un nexo entre atención y  percepción haciéndose necesario establecer semejanzas y diferencias, (Contreras, 2004). Se entiende  la discriminación como la menor cantidad que debe ser cambiada de un estímulo para que éste apenas  se  perciba  como  diferente, (Matlin y Foley, 1996),  por ello en la exploración inicial se incluyen actividades para observar la habilidad del alumno en cuanto a discriminación visual y auditiva.
Para explora la discriminación visual se propone que el alumno en una  primear secuencia tache las flores están en la misma  posición que el modelo, y en la segunda secuencia encierre los vestidos que son diferentes  que el modelo, esta actividad fue creada para observar si el alumno se percata de las diferencias en los elementos, en ambos casos se presenta como se dijo, un dibujo para que lo tome como referente.
Es necesario explorar también la percepción auditiva, la percepción auditiva  de las palabras se caracteriza por la rapidez en el reconocimiento y por su prontitud de aparición en el tiempo. De acuerdo a varios estudios, se ha demostrado    que     las    palabras     pueden     reconocerse   a    los  200    milisegundos    aproximadamente después de su comienzo, lo que significa que las palabras se reconocen bastante antes de haber terminado de oírlas, cuando sólo se ha escuchado más o menos la mitad de la señal acústico-fonética, (Vieiro, Peralbo y García, 1997 p. 18).  Para observar esta habilidad  se propone que el facilitador (a) explique la actividad y anote las respuestas del niño   en el espacio disponible para ello, deberá explicarle al alumno que tendrá que  terminar las frases que se le indiquen  por cierre gramatical. El cierre gramatical es la capacidad de usar la redundancia del lenguaje para manejar el lenguaje y formar oraciones gramaticalmente correctas para una lengua. A través de actividades de cierre gramatical es posible evaluar la aptitud del niño para hacer uso de las repeticiones del lenguaje oral, adquirir hábitos automáticos y manejar la sintaxis y las inflexiones gramaticales, (Salavert, R. 1981).
Para observar la memoria auditiva  se propone que el alumno repita  grupos de  tres a cinco palabras en el mismo orden en que se le dicen. En un grupo será de tres  palabras de un campo semántico, otro grupo de cinco palabras de otro campo semántico y un tercer grupo de cinco palabras pero sin ninguna relación  para observar la habilidad y no lo realice  por asociación, sin perder de vista que se está observando la memoria auditiva por lo que el orden es importante.
La conciencia fonológica es otra de las habilidades que se propone explorar y que de acuerdo a Bravo, (2000) también es una habilidad cognitiva que se requiere para aprender el lenguaje escrito, y   es   la capacidad o habilidad que  posibilita a los niños reconocer, identificar, deslindar, manipular deliberadamente y obrar con los sonidos (fonemas) que conforman  a las palabras. Y opera con el reconocimiento y el análisis de las unidades significativas del lenguaje, lo que facilita la transferencia de la información gráfica a una información verbal. Este proceso consiste en aprender a diferenciar los fonemas, en cuanto son expresiones acústicas mínimas e indispensables para que las palabras adquieran significado, Bravo (2000). Para observar esta habilidad se proponen actividades en donde el alumno deberá reconocer imágenes y diferenciar sus nombres tachando las  que inicien o  terminen diferente según se le indique.
En la propuesta también se incluye una imagen con texto, con lo que se observa la diferenciación del alumno del lenguaje escrito con imágenes es decir, representaciones icónicas con no icónicas, pues los dibujos están el dominio de lo icónico, pero con las grafías se está fuera de lo icónico, pues las formas de los grafismos no reproducen la forma de los objetos, (Ferreiro, 1997).
Para conocer el nivel de dominio en la lectura o en su caso decodificación se tomó como base la prueba referida a la norma T.A.L.E 2000. Para hacer la exploración  se deberá   hacer la valoración de acuerdo a la siguiente clasificación: Palabra a palabra, cuando en una oración lee una palabra y hace pausa;  vacilante, si su lectura está llena de vacilaciones, rectificaciones  y repeticiones;  mecánica, si su lectura es fluida sin muchas vacilaciones, rectificaciones y repeticiones, pero carente de entonación; o si su lectura es con pausas y entonación, que es una lectura fluida sin muchas vacilaciones, rectificaciones y repeticiones, con pausas y entonación sin importar la velocidad resultando una lectura adecuada y con rescate de significado, (prueba T.A.L.E. 2000).
Las palabras   para leer contienen todo tipo de sílabas. Para observar la lectura  se propuso un grupo de palabras de un campo semántico con todo tipo de sílabas, después  la lectura de tres oraciones sencillas para que el alumno las una con la imagen correspondiente  de acuerdo a su significado. La finalidad de la lectura de las oraciones sencillas es observar en qué medida el alumno entiende el mensaje que transmite el texto, es decir, observar si extrae el significado comprendiendo la situación que se presenta en cada imagen de acuerdo a la lectura que haga de cada oración presentada, TALE 2000, P 27.
Para explorar la escritura se retomó  la guía de caracterización elaborada por los servicios de educación especial del Valle de México, resultando una prueba referida a criterio. Para conocer en qué nivel está el alumno, se propuso el dictado de un campo semántico cuya escritura requiera de todo tipo de silabas, pero en caso de que el alumno presente dificultades considerables para escribir y se observa que aún está en el nivel 1 de acuerdo a la clasificación de Jiménez y Moñetón, (2002);   se sugiere que le sean dictadas las vocales de atrás hacia adelante para observar si ya emplea grafías, seudografías o trazos indiferenciados. Finalmente se sugiere que se le dicten al alumno dos oraciones con la finalidad de observar si el alumno las puede escribir y si respeta los espacios en blanco entre palabras.
Como se trata de una propuesta inicial de lectura y escritura, hasta ahí se propone conocer en la propuesta de exploración.
Para  la propuesta de exploración inicial se incluyen ideogramas para indicar lo que hará el maestro y lo que hará el alumno además de que se incluyen una serie de dibujos; ambos tanto ideogramas como dibujos son creaciones propias.
Bibliografía
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Ø  Bodrova,E. y Leong, D. (2004) Herramientas de la mente, México, Pearson Prentice Hall, Biblioteca para la actualización del maestro.
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Ø  Ferreiro, E. (1997) Alfabetización teoría y práctica. México, Siglo XXI.
Ø  Ferreiro, E. Teberosky A. (1979). Los sistemas de escritura en Psicología genética y aprendizajes escolares. México, Siglo XXI.  
Ø  Inwing, J. Doyle, M. (2004), Conexiones entre lectura y escritura, aprendiendo de la investigación, Buenos Aires, Argentina,  Aique.
Ø  Jiménez J.  y Muñetón,M. (2002), Dificultades de aprendizaje de la escritura: Aplicaciones de la psicolinguistica y de las nuevas tecnologías. España, Trotta.
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Ø  Roca, N.; Simó, R.; Solana, R.; González, C.; Rabassa, M.,   (1998)  Escritura y necesidades educativas especiales, teoría y práctica de un enfoque constructivista. Madrid, España, Colección Educación y Cultura.
Ø  Tasset, J. Teoría y práctica de la psicomotricidad, (1972), Barcelona, España, Paídos.  
Fuentes de información electrónicas.
Ø  Bravo, L. (2000), [Los procesos cognitivos en el aprendizaje de la lectura inicial]
L. Revista pensamiento educativo, volumen 27. Pontifica Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile.
Ø  Bravo, L. y Pino, Mónica (2005), [La memoria visual como predictor del aprendizaje de la lectura], Psyhe, 2005, Vol. 14, No. 1 p 47-53, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile.
Ø  Flores, L., Hernández, A., [Construcción del aprendizaje de la lectura y escritura], Costa Rica, Educare, vol. XII, núm. 1, 2008, pp. 1-20
             Universidad Nacional Heredia, Costa Rica.
Ø  González,  (2003), [Procesos de construcción de la lengua escrita en niños preescolares trujillanos].  Ágora, Trujillo, 11. Enero-Junio 2003ª
Ø  Celdrán C. Zamorano B.  (2005) [Dificultades en la adquisición de la lecto-escritura y otros aprendizajes] Logopedas en los Equipos de Orientación
Educativa y Psicopedagógica.
Ø  Rey, A. y Osterrieth, P. Test figura compleja 1942
Ø  Prueba TALE 2000 [Escalas Magallanes de Lectura y Escritura, manual de referencia]Albor COHS, España.
Ø  Salavert, R. [El cierre grammatical: una prueba para la medida de la habilidad morfosintáctica.] 1981, estudios de psicología 5 y 6.  Universidad de Barcelona.